Terminado el verano no siempre cuidamos y mimamos nuestra piel como es debido. A veces solo nos centramos en la época estival y en muchos casos los cuidados llegan a posteriori, cuando el daño por la exposición al sol ya está hecho (quemaduras, deshidratación, manchas, arrugas, etc). Y es que el dicho de “prevenir es curar” es primordial si queremos que nuestra piel no sea perjudicada cuando la expongamos a diferentes contrastes climatológicos y se mantenga tersa, firme y reluciente.

6 mejores consejos para tener una piel perfecta

Estudios recientes aseguran que más de la mitad de las españolas desconoce el orden de aplicación de los productos de belleza. Con estos seis consejos que te ofrecemos, te guiaremos en el proceso de cómo tener tu piel perfecta y te ayudaremos a sobrellevar mejor el cambio de tiempo y a su adaptación al frío que, nos guste o no, antes o después, llegará.

1.     Exfolia para tener una piel más clara y suave

En un post anterior destacábamos las virtudes de una perfecta exfoliación, ya que elimina los restos de piel muerta y opaca para evitar la congestión y mejorar la hidratación. Debes incidir en la utilización de un tónico humectante, preferentemente por las mañanas. Después de exfoliar, sigue con una crema corporal hidratante para sellar la humedad y protege siempre la piel recién exfoliada con un SPF (Factor de Protección Solar). Siguiendo este proceso, el maquillaje que te apliques posteriormente durará más en una piel exfoliada.

2.      Mantén la piel hidratada

Aumenta el nivel de hidratación cutánea con máscaras intensas, perfectas para usar una o dos veces por semana. Los boosters –aceleradores y refuerzos de la acción de los cosméticos– son ideales para ello y funcionan mejor cuando se aplican antes de una crema hidratante. No nos olvidamos de los tonificantes, que son una preparación hidratante y refrescante que trabaja para igualar la porosidad de la piel. Nuestro consejo es que mantengas tu piel fresca con un tonificador revitalizante ya sea en la oficina, en el automóvil, en el gimnasio o en el avión ¡o donde puedas!

3.      El agua, tu mejor amigo

Las altas temperaturas y nuestra mayor exposición al sol conducen a la deshidratación interna, lo que puede provocar dolores de cabeza y mareos.Por ello, para mantener tu organismo hidratado se recomienda beber la cantidad equivalente a ocho vasos de agua pura filtrada todos los días, lo que te ayudará a mantener el equilibrio de humedad del cuerpo y la piel. Cabe añadir que si tomas bebidas con cafeína, debes triplicar la cantidad de agua que bebes.

4.      Ante la duda, protección solar siempre

Por lo general, y así los indican los estudios, solo nos aplicamos protector solar una vez antes de la exposición solar, olvidándonos del mismo hasta el día siguiente. Craso error ya que debes aplicarte lo suficiente y con frecuencia.

¿Cuánta cantidad de protección solar debes aplicarte? Expertos dermatólogos fijan una cucharadita para la cara y un vaso de chupito para el cuerpo, en ambos casos de factor 30. En cuanto a la frecuencia, se recomienda volver a aplicar cada dos horas aunque lo ideal es mantenerse alejado del sol del mediodía desde media mañana hasta última hora de la tarde, siempre que se pueda.

Debes saber que las sofisticadas fórmulas y tecnología de hoy día nos permiten seleccionar protección solar que funcione con nuestro tipo de piel. Eso significa que puedes elegir fórmulas sin aceite, matificantes, fórmulas emolientes adicionales para la piel seca, o fórmulas libres de químicos para pieles sensibilizadas y reactivas.

5.      Calma la piel sobreexpuesta

Has olvidado echarte el protector solar, no te has aplicado lo suficiente o te has sobreexpuesto al sol sin estar previsto. ¿Qué haces? Desafortunadamente, el daño ya está hecho, ¡pero no debes sufrir más de la cuenta! Los ingredientes botánicos y geles refrescantes ayudan a prevenir la descamación y reducir el enrojecimiento y la inflamación.Para reparar la avería, aplícate bálsamos de enfriamiento generosamente sobreexpuestos a la piel, preferiblemente en el primer signo que encuentres de un brillo de tu piel excesivamente rosado.

La acción preventiva es fundamental en este tipo de situaciones. Una quemadura de sol abrasadora duplica el riesgo de melanoma. Recuerda que debes hacerte un examen anual de la piel con un médico especialista y realizarte un autoexamen una vez al mes para detectar signos de advertencia temprana de carcinomas y melanoma maligno. Además, debes estar siempre vigilante ante un nuevo crecimiento o cualquier cambio en la piel.

6.      Reparar y tratar el daño solar

Los rayos UV son los causantes de las típicas quemaduras por exposición prolongada al sol en forma de manchas marrones, piel gruesa y arrugas, ya sea porque te hayas quemado la piel o no. Cuando la luz del sol entra en contacto con la piel, se produce una cascada de daños (incluida la eliminación de lípidos barrera) que produce inflamación, la producción de moléculas reactivas de oxígeno que afectan el crecimiento celular saludable y la estimulación de las enzimas que destruyen el colágeno.

Sabemos que en verano nos gusta lucir un bonito bronceado pero debes ser conscientes de que provoca daños en la piel y lo pagamos el resto del año. Nos queda bombardear nuestra piel con ingredientes que combaten la edad para ayudar a deshacer cualquier daño que pueda ocurrir y para protegerlo aún más de los efectos del envejecimiento de los rayos UV. Se recomiendan cremas regeneradoras y máscara de recuperación de energía multivitamínica.

Esperamos y deseamos que estos seis consejos sobre cómo cuidar tu piel durante todo el año para que la mantengas lo más perfecta posible haya sido de tu agrado y, sobre todo, te ayude a ponerlo en práctica porque, como decíamos en líneas anteriores, la prevención es fundamental para evitar males mayores a nuestra piel.

Nos gustaría conocer tu opinión y otros consejos que tú también sigas en el cuidado de tu piel, ¿te animas?

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